dimecres, 28 de març de 2012

EL TRÁFICO FLUVIAL EN MEQUINENZA DURANTE LA BAJA EDAD MEDIA. (Siglos XI – XV)

Por: Josep Carbonell

Mequinenza está situada geográficamente entre dos ríos, uno el Ebro y otro su afluente el Segre, ambos ríos han tenido una gran importancia en la estructuración de las actividades económicas desde la prehistoria hasta el siglo XX.

Durante la Baja Edad Media (siglo XI al XV) Mequinenza junto con otras poblaciones de las riberas del Ebro cobra gran importancia por su puerto fluvial de peaje por donde se transportaban los excedentes de cereales (trigo fundamentalmente), lana, cueros, miel y gran cantidad de mercaderías.

La ciudad de Tortosa es el objetivo final de estas mercaderias que desde ella se trasladan a los centros consumidores del Mediterráneo. Desde Aragón, Navarra y Lleida se utiliza el Ebro como salida hasta el mar. El río Ebro como medio de comunicación, permitía ahorro de tiempo, precio sobre el producto y comodidad en su transporte y por lo tanto era potestad del rey la construcción de puertos o presas abiertas.

Hay constancia  de que las mercaderias que se transportaban por el río estaban gravadas desde el siglo XI por un impuesto de peaje que debían pagar en cada puerto de localidad que pasaban desde su origen de carga hasta Tortosa. De los puertos por los que pasaban estas mercancías citar Asco, Mequinenza, Velilla, Pina, Zaragoza, El Castellar, Alagón, Gallur y Tudela.

La Doctora Francisca Vilella (mequinenzana) ha estudiado el movimiento comercial del puerto de Tortosa de mediados del siglo XV.- libros de la “lleuda”.  De este trabajo podemos saber que el transporte fluvial de Mequinenza estaba en manos de familias mudéjares, teniendo en cuenta los nombres de los arraeces (patrones de embarcación). Entre Mequinenza y Miravet se concentra el mayor número de embarques y lógicamente de embarcaciones y tripulación, esta actividad era un negocio familiar que pasaba de padres a hijos.

En Mequinenza destacar las siguientes familias, algunas de ellas con gran tradición en el negocio, entre ellas tenemos: Mahoma el Moro, patrón que trabaja con sus dos hermanos, Asmet y Aziz Focen. Cinco miembros de la familia de los Algaraví, los Fogaça, que cuentan con Abdosrasmen y Alí; Abdelus y Juce Moseguí (en la actualidad en Mequinenza existen familias con este apellido), también se registran familias cristianas como: Guillem y Bernat Lombart, Domingo, Joan y Pere Soro (éste último también pertenece a familias de Mequinenza).

Las barcas estaban tripuladas por un arraiz (patrón) (moro o cristiano) y tres peones. A las mercancías transportadas se añadían los pasajeros que se unían desde las poblaciones por donde pasaban; en cierta manera, muy semejante a lo que ocurría en nuestra localidad durante el transporte fluvial del carbón de las minas durante el siglo XIX y XX. Las barcas, llauds…subían cargadas con otras mercancías remontando el río y los peones lo hacían mediante el tiro a sirga, el tiro mediante mulo (a sangre) se instauraría siglos más tarde. Las orillas de los ríos se mantenían limpias para facilitar la tarea de los sirgadores.


Patrón y peones con llaud transportando carbón desde Mequinenza a Fayón

Desgraciadamente, la construcción de las presas de Ribarroja y la de Mequinenza hacen imposible hoy día llevar a cabo una investigación de las márgenes de ambos ríos, que hubiera podido aportar más información sobre el tema, sin embargo, las prospecciones arqueológicas sobre el término municipal de nuestro pueblo y concretamente aguas arriba de la presa de Mequinenza han aportado pruebas que corroboran el movimiento de barcos, llauds por el Ebro y Mequinenza.

Dentro de la gran variedad de manifestaciones de arte rupestre localizado en el término municipal de Mequinenza, y según el arqueólogo José Ignacio Royo, abarcan desde la Prehistoria hasta la época Contemporánea. Se han localizado dos manifestaciones, una en pintura y la otra en grabado que hacen referencia al tráfico fluvial por el Ebro durante la Edad Media. Estas dos manifestaciones de arte esquemático medieval nos remiten a los sectores sociales que los ejecutan, los cuales no disponen de posibilidades de realizar documentos escritos, simple analfabetización. Los signos, grabados, pinturas, son recursos que ya utilizaban las sociedades ágrafas.
     

Pintura de los barcos.

Esta manifestación pictórica se localiza en un abrigo rocoso y se compone de dos pinturas de barcos esquematizados, el color es rojo, tinta plana, donde se aprecia las velas y timón. Su encuadre cronológico a falta de un estudio completo que pueda aportar contexto, podría situarse en época medieval; posiblemente sobre el siglo XIV.  Su ubicación, próxima al  Ebro  induce a engaño, pues hay que tener en cuenta el embalse actual,  por lo que este abrigo y pinturas estarían lejos del cauce  antiguo del río


Pintura de los barcos

Grabados de “La sitja de Caballe”

Se localizan en una sitja o silo sobre un estrato de caliza terciaria del terreno en el paraje de Vallaserra. Tm. Mequinenza.
El motivo es un grabado de una campana con motivo cruciforme trilobulado, realizado por el método del picado y superpuesto a dos llauds o barcos incisos. (1)

       (1)  Prospecciones arqueológicas en el término municipal de Mequinenza. Vallmayor III. Arqueología Aragonesa. José Iganacio Royo Guillén. Fabiola Gómez Lecumberri.

Campana y cruz trilobulada


Dibujo de la campana y cruz trilobulada - Llauds o barcos. José Ignacio Royo Guillen. Arqueólogo
 

Para saber más:

Vilella Vila, Francisca (1991) El movimiento comercial del puerto de Tortosa en la Edad Media según los libros de la "lleuda" demediados del siglo XV: aportación al conocimiento del comercio mediterráneo en la Baja Edad Media. Tésis doctoral inédita.Facultad de Filosofía y Letras. Departamento de Historia Medieval. Universidad de Zaragoza.

Gual Camarena,  M. El peaje fluvial del Ebro (siglo XIII) en Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón. Vol. VIII págs. 155-158.

Royo Guillen, J Ignacio y Gómez L., Fabiola. Arqueología Aragonesa. Prospecciones arqueológicas en el término municipal de Mequinenza.

Pere Balañà: Les arrels islàmiques de Mequinensa. 1994.  Grup d' Investigació Coses del Poble.

dissabte, 24 de març de 2012

Els orígens de Miknàs·sa

Per: Jacinto Bonales

Entorn els anys 715 i 719 part d’una tribu berber procedent del Magrib es va instal·lar en aquestes terres banyades per l’Ebre i el Segre donant al lloc el nom de Miknàs·sa. La raó d’aquest assentament era el control d’aquest punt estratègic, confluència de vies nàutiques fluvials i de camins que comunicaven el mar amb l’interior. A més, els membres d’aquesta tribu dels Banú Miknàs·sa bé havien de rebre una satisfacció per la campanya militar en la que, triomfadors, havien participat!.
Necròpoli possiblement islàmica a Mequinensa

I què millor que aquest espai d’aigües abundants que de ben segur, havia estat –o encara ho estava– habitat en tots els períodes de la història? Aprofitant l’elevació natural emmarcada entre els dos rius construirien una gran torre, o més aviat la reconstruirien sobre les bases d’altre d’època romana o, potser, fins i tot ibera. A la falda de migdia, i bevent de l’Ebre, creixeria un poble que ben aviat restaria emmurallat. És poc el que sabem per fonts islàmiques, i menys si parem compte que n’hi havia d’altres llocs amb el mateix nom a la Península Ibèrica i al Magrib, formats per parents de la mateixa tribu, com bé ens indica l’historiador Pere Balañà.

Entre els segles IX i XI s’esdevingué el que es coneix com a “òptim climàtic medieval”. Això què significa? Les temperatures es va suavitzar, i les pluges van caure quan calia. La riquesa als camps va créixer i amb ella la població de Miknà·sa. El poble s’expandia, cada cop hi havia més terres en conreu, i més caps de bestiar que aprofitaven les ideals pastures del mont. Però l’alegria dura poc a casa del pobre. Els cristians de Barcelona, d’Aragó i d’Urgell avançaven cap a Ponent cobdiciosos de la rica horta dels Segre, Cinca i Ebre. D’altra banda, les grans famílies del món islàmic de la Marca Superior, des de Lleida (Lārida), Tortosa (T’urt’ūixa), Saragossa (Saraqusta), Barbastre (Barbas’tur) i Osca  (Was’qa) pugnaven ara sí, ara també, pel predomini sobre el territori. El poble, doncs, perillava, i dins de la política dels districtes de Lārida i T’urt’ūixa, es va emmurallar el poble i es fortificà la torre assentant les bases del que seria el castell de Mequinensa.

La ja una mitjana ciutat, la madína Miknàs·sa que ens descriu Az-Zuhríy i també Al-Idrîs·síy a principis del segle XII, formava part d’una densa xarxa de torres de vigilància i comunicació òptica i de castells de la Frontera Superior o marca davant dels cristians, la at’’-T’agr al-Al’lā.

Però, com es vivia a la madína Miknàs·sa d’aquells segles? A aquesta pregunta i a altres provarem de respondre en properes entrades.

Per a saber més:

Pere Balañà: Les arrels islàmiques de Mequinensa. 1994
Sergi Bassols: “Una línea de Torres vigía musulmanas: Lérida-Tortosa” dins Al-Qantara 11:1, 1990.